Hace un mes que he empezado un nuevo reto: ¡! En realidad, hacía tiempo que quería aprender alemán, pero todavía no me había decidido por varias razones (las explico más abajo). El alemán es oficialmente mi séptimo idioma después del italiano, inglés, francés, español, rumano y portugués. En este artículo, hago un pequeño balance personal después de un mes (no intensivo) de aprendizaje e incluyo un vídeo en alemán en el que comparto mis progresos.

 

Aprender a hablar en alemán: mis motivaciones

La motivación es un elemento vital cuando nos lanzamos a aprender un nuevo idioma, pues será un proyecto a largo plazo y muchas veces lleno de obstáculos.

Me gusta definir la motivación como el carburante necesario para empezar la aventura del aprendizaje. Sin motivación no hay progresos. Sin progresos tampoco hay motivación.

Por esto, se hace indispensable arrancar con el «depósito lleno» de motivación para tener la posibilidad de crear una especie de círculo vicioso en la que la motivación dé resultados y estos nos motiven aún más.

Si te interesa, en este vídeo explico en 6 idiomas los motivos que me han llevado a aprender inglés, francés, español, rumano y portugués brasileño.

Mira el vídeo (con subtítulos en español)

En la introducción, ya te he adelantado que hacía tiempo que tenía en mente aprender alemán. De hecho hace ya unos 7-8 años que me «resisto» al idioma de Goethe. Es un idioma que me fascina y me cautiva, pero nunca he tenido motivos lo suficientemente fuertes como para empezar a estudiarlo.  

Nunca he tenido la necesidad de aprender alemán por trabajo (me ha parecido más importante aprender español porque con los alemanes siempre he podido hablar en inglés). Tampoco no tengo amigos alemanes, viajo a Alemania muy de vez en cuando y no tengo ningún interés en particular hacia la cultura alemana (en cambio la cultura brasileña y la japonesa me atraen muchísimo).

Entonces, ¿por qué quiero aprender alemán? 

Estos son mis dos motivos principales:

1 – El alemán me crea curiosidad a nivel fonético y sintáctico

2 – Me gusta ponerme retos y superarlos

Aprender alemán es un reto porque hasta ahora he aprendido idiomas con raíz latina que tienen bastantes similitudes con mi idioma materno. Además, cuanto más me dicen lo difícil que es un idioma y que no lo aprenderé fácilmente (no te fíes de quien te desmotiva), ¡más ganas tengo de aprenderlo y de hablarlo!

Aprender a hablar en alemán: mis objetivos

A parte de mis motivaciones, no tengo prisa y no me pongo objetivos ambiciosos (al menos a medio plazo). Me gustaría desenvolverme en la parte oral de forma rápida (3-6 meses). En cuanto a mi objetivo final, quiero conseguir un nivel pre-intermedio  (B1 del CERCL) que me permita comunicarme en un viaje o leer en alemán. Ya veré más adelante si tengo ganas de seguir y llegar a un nivel B2.

En general, te aconsejo que te marques objetivos concretos y fechas límite. Pero mi caso es un poco peculiar, ya que soy un «friki» de los idiomas. Me he contagiado de este virus que ha transformado una necesidad (aprender idiomas) en un hobby (¡soy afortunado!).

Pero ya te adelanto que no quiero invertir mucho tiempo en aprender alemán porque dentro de un año me gustaría realidad mi sueño de aprender japonés (¡otro grande reto!).

Aprender a hablar en alemán: mi experiencia y mi método

El hecho de haber aprendido otros idiomas es una gran ventaja porque ahora sé muy bien cómo aprender un idioma extranjero y, sobretodo, cómo obtener resultados.

A pesar de que ahora puedo definirme como «políglota» (un término que no me acaba de gustar), tengo que confesar que nunca he sido bueno aprendiendo idiomas y siempre he tenido dificultad para hablarlos. A pesar de todo, ahora sé qué funciona y qué no, los recursos que se pueden usar para hacer progresos, cómo organizar el aprendizaje, los errores a evitar y cómo mantener la motivación a largo plazo, dado que la constancia es la clave del proceso.

La metodología que seguiré será la misma que utilicé para aprender portugués. El método que uso cada vez que aprendo un nuevo idioma es un poco complejo. Pero puedo resumirlo en dos fases principales que de alguna forma son el «espejo» de mis objetivos.

Objetivo 1: empezar a hablar en alemán rápidamente

  • Focalizarse en aprender vocabulario
  • Nada de gramática al principio. Más adelante empezar por nuestra guía de gramática alemana.
  • Mejorar la comprensión del idioma con recursos agradables como vídeos, música, podcasts o radio (priorizo los formatos cortos para poderlos «consumir» más rápidamente).
  • Practicar la parte oral cuanto antes con nativos

Para alcanzar estos objetivos, obviamente, usaré sobretodo nuestra app para aprender alemán para el vocabulario y la pronunciación. Además, utilizaré la plataforma MosaLingua Web, entre otras, para los recursos que me permitirán aprender en el contexto y mejorar la expresión oral
Para los intercambios lingüísticos,
 hago referencia a varias webs que hemos testado en este artículo sobre cómo encontrar nativos para hacer intercambios lingüísticos.

Objetivo 2: consolidar el idioma para poder leer en alemán y tener confianza para hablarlo

  • Aumentar la base del vocabulario aprendido
  • Consolidar todo lo aprendido con una introducción a la gramática (tal y como explicamos en este artículo sobre cómo y cuándo aprender la gramática).
  • Práctica pasiva con actividades agradables como series de televisión o películas
  • Práctica regular con nativos y en particular con un profesor.

Además de MosaLingua Web  y de la app de MosaLingua para aprender alemán, para esta fase seguramente  me compraré un libro de gramática para poder ceñirme a conceptos y reglas cuando sea necesario. Por supuesto que existen muchas webs que proponen ejercicios en alemán y nociones de gramática gratis. Pero, personalmente, prefiero pagar para tener un contenido de calidad y fiable (no siempre se encuentra buen material online).  Después leeré algunos artículos en alemán e intentaré leer mi primer libro en alemán (en versión simplificada). Adoro Kafka y se que escribía en alemán. Tengo muchas ganas de leer sus libros en versión original.

Aprender a hablar en alemán: mi experiencia después de un mes

Aquí tienes un breve vídeo en el que comparto contigo mis progresos con el alemán. Me he divertido mucho grabando este vídeo en el que hablo alemán:

Mira el vídeo (con subtítulos en español)

Todavía tengo que mejorar pero grabar este vídeo me ha motivado mucho. En nuestro equipo tenemos a dos personas alemanas que me han dicho que he cometido dos errores (he invertido el orden de las palabras). Pero, igualmente, he querido publicarlo porque es natural hacer errores y forma parte al 100% de mi proceso de aprendizaje de un nuevo idioma.

Hasta la fecha he aprendido unas 350 tarjetas (300 cuando grabé el vídeo). La gran mayoría son frases y palabras muy comunes. Está claro que mi balance es muy parcial, pero tengo algunas consideraciones que aportar después de haber estudiado alemán durante un mes.

1. El alemán es más fácil si dominas el inglés

El alemán y el inglés tienen muchas similitudes tanto a nivel de vocabulario como de sintaxis. Por esto, he decidido aprender alemán a través del inglés (sin pasar por el italiano). Para ello, utilizo la versión de MosaLingua alemán para anglófonos. Es suficiente con ver algunas frases para ver la similitud entre el alemán y el inglés:

  • I have a car = Ich habe ein Auto
  • I can speak German = Ich kann Deutsch sprechen

2. La pronunciación alemana es relativamente fácil

Obviamente me cuesta pronunciar el sonido «ch» de «Ich» y «Nicht». Palabras como «selbstverständlich» me dan bastantes problemas (por esto prefiero decir «natürlich»). Pero, por lo que he entendido, en alemán existen reglas muy precisas (ha diferencia del inglés) y una vez las memorizas ya no hay sorpresas. ¡Esto me aporta mucha tranquilidad!

3. El orden de las palabras es un verdadero dolor de cabeza al principio

También el orden de las palabras es un cosa que me intriga. Me he dado cuenta que cuando se habla alemán por primera vez, el orden de las palabras puede confundir. Por esto me alivia el hecho que no he empezado a estudiar la teoría y la gramática porque aún me hubiese liado más a la hora de hablar. Prefiero dejarme llevar y equivocarme (pidiendo que me corrijan) que dejarme intimidar por unas reglas gramaticales que sé que no serán fácil de dominar.

Memorizando las frases de MosaLingua he entendido dos cosas importantes sobre el orden de las palabras:

  • Cuando hay un verbo modal, el verbo que le sigue va al final. De hecho, en mi ejemplo anterior pone: «Ich kann Deutsch sprechen»
  • Para las preguntas, existe una versión como en inglés: «Kann Ich eine Fragen Stellen?» (¿Puedo hacer una pregunta?)

Por lo tanto, aprendo lecciones de gramática a través de la práctica y sin consultar libros o estudiar las reglas antes de haber encontrado un ejemplo práctico. Prefiero continuar así el mayor tiempo posible para evitar frenarme, ya que mi objetivo principal es aprender alemán para hablarlo.

4. La largura de ciertas frases me hace sonreír y llorar a la vez

Como anécdota, cada vez que con el resto del equipo tenemos que traducir los títulos al alemán, me sorprende ver que la cantidad de letras en alemán prácticamente es el doble (exagero un poco).

Pero es verdad que las frases largas suelen incluir verbos complejos, algún adverbio y sobretodo frases subordinadas. Entre el miedo y la diversión, elijo divertirme para afrontar este reto.

5. Para aprender el vocabulario alemán es necesario utilizar técnicas de memorización «pesadas»

Esto es aplicable a cualquier idioma, pero con el alemán esto se convierte en todo un reto. Para empezar, el vocabulario es totalmente diferente al de los idiomas que hablo. Como apuntaba anteriormente, existen palabras parecidas al inglés, pero estas son una minoría.

Por este motivo, todo lo que puedo hacer para aprender palabras rápidamente es tiempo ganado.

Estas son mis técnicas para memorizar:

  1. La repetición regular es más que eficaz. Hace milagros: Cuando vi por primera vez como se dice la palabra «la llave» (= der Schüssel), me di cuenta que me costaría mucho memorizarla. Pero después de 3 o 4 repeticiones, ya forma parte de mi vocabulario activo.
  2. La asociación ayuda mucho cuando no tienes otro recurso: Me divierto creando asociaciones de palabras. Sobretodo cuando debo aprender algo que no tiene nada que ver con los idiomas que conozco. Lo mismo sucede con la asociación emotiva. Algunos ejemplos:
    • der Arzt = El doctor: Me imagino a un paciente que grita Aaaaaaarzt porque sufre 🙂
    • Bis bald = Hasta pronto: Tengo miedo de quedarme calvo, así que asocio «bald» (calvo en inglés) con la palabra «soon» –> «to be bald soon» (quedarse calvo pronto).
    • Das Zimmer = Habitación: Es un recuerdo de la infancia. Cuando veraneaba en el sur de Italia veía muchos carteles en las fachadas que ponían habitaciones / rooms / zimmer para atraer a los turistas. Este un bonito recuerdo y para mí es fácil asociarlo a la palabra Zimmer.
  3. Usar nuestras 3 memorias es muy eficaz para memorizar mejor frases difíciles: Hemos citado más arriba un artículo sobre la memoria que nos cuenta que, además de la memoria auditiva y visual, también tenemos la cinestética. Confirmo que el ejercicio de escuchar una palabra, verla escrita junto a una imagen y después escribirla funciona muy bien porque se trabajan los 3 tipos de memoria. ¡Por esto MosaLingua propone estos 3 ejercicios!

Conclusiones después de un mes aprendiendo alemán

Todavía tengo muchísimo camino por delante para poder hablar en alemán correctamente.

Otros recursos útiles para aprender alemán:

Este artículo es sólo un primer balance provisional. Si estás aprendiendo (o te gustaría aprender) alemán y quieres compartir tu experiencia conmigo, déjame un comentario aquí debajo. Me gustará saber tu opinión.